dimanche 22 juin 2008

“Irak no ha sido sólo un fracaso, también un desastre”

Este libro deja claras las razones económicas por las que la guerra de Irak fue un error, pero usted estuvo en contra desde el principio.

George W. Bush aseguró que había un riesgo inminente de que el régimen de Sadam Husein utilizase armas de destrucción masiva. Pero el jefe de la misión de inspectores de Naciones Unidas, Hans Blix, dijo que no existía ninguna prueba de que tales armas existieran. Pidió más tiempo y más inspecciones.

Fue, entonces, la necesidad de respetar los procedimientos de Naciones Unidas lo que le llevó a oponerse.

Después de la II Guerra Mundial se estableció un marco para la legalidad internacional en el que no se reconocía la posibilidad de declarar una guerra preventiva. En este caso se trataba de saber si había razones para hacer una excepción a las reglas que habían funcionado durante medio siglo. Naciones Unidas aseguraba que no tenía pruebas que justificasen hacerla.

Por tanto, emprender esta guerra era violar la legalidad internacional.

La necesidad de respetarla me pareció un argumento decisivo. Además, Naciones Unidas tuvo razón: las armas de destrucción masiva no aparecieron. Pero también me pareció decisivo aprender de los errores pasados.

¿Se refiere a Vietnam?

Ése fue el segundo argumento, teníamos que haber aprendido del fracaso en Vietnam. No había ninguna duda de que el ejército más poderoso del mundo conquistaría sin muchas dificultades un país sometido a sanciones durante años. Por eso, el verdadero problema consistía en saber si se podía ganar la paz. La estructura tribal de Irak era bien conocida, y, desde esta perspectiva, la invasión conllevaba serios riesgos de conflicto entre los shiíes, los suníes y los kurdos. No era fácil ganar la paz aunque se ganara la guerra.

Pero se habló de llevar la democracia a Irak y, por extensión, a todo Oriente Próximo.

La ironía reside en que se pretendía instaurar una democracia a través de medios antidemocráticos.

Y finalmente se habló de una conexión entre Sadam Husein y los terroristas del 11-S.

Desde que se demostró que no había armas de destrucción masiva, la Administración de Bush tuvo que recurrir a otros argumentos para justificar la guerra. Irak no tenía ninguna relación con los atentados, no tenía ninguna conexión con Al Qaeda. Esta organización terrorista no existía en Irak. Ahora sí, porque se le ha brindado la oportunidad. No importa qué criterios se utilicen –económicos, petróleo, democracia, seguridad–; la guerra no ha sido sólo un fracaso, sino también un desastre.

Pero, entonces, ¿por qué se emprendió?

Es uno de los aspectos que tratamos en el libro. Nadie lo sabe a ciencia cierta. Pudo tener algún papel una visión infantil de la geopolítica del petróleo. George W. Bush y sus asesores pensaron que podrían controlar los recursos petrolíferos de Irak, y que eso se traduciría en una fuente adicional de abastecimiento. Pero estamos en los comienzos del siglo XXI y no en el siglo XIX, y si un país invade a otro tiene que respetar unas normas. Estados Unidos es firmante de la Convención de La Haya, y, por consiguiente, como potencia ocupante, no podía disponer del petróleo iraquí.

Eso es, sin embargo, lo que ha hecho.

En el libro contamos cómo una vez se le recordó la Convención de La Haya al enviado de la Administración de Bush para privatizar el petróleo iraquí, y cómo él se limitó a responder: la legalidad internacional no es asunto mío, yo sólo cumplo órdenes del presidente Bush. Y sin embargo, las compañías no podían adquirir ese petróleo. En fin, como poder, podían; pero se arriesgaban a que después alguien les dijera que habían comprado una propiedad robada. Y no se pueden comprar propiedades robadas porque el vendedor no puede venderlas. La verdad es que no sé si la Administración de Bush no entendía la legalidad internacional o si le traía sin cuidado.

¿Cabría imaginar lo más sencillo, y es que Bush y sus asesores creyeran en su plan?

He leído recientemente que la guerra de Irak remite al complejo de Edipo entre Bush y su padre; en definitiva, que no puede explicarse a través de argumentos racionales. Pero, sin duda, puede que creyeran en su plan; al menos, algunos de los asesores del presidente, los neocons. Sé positivamente que Bush no entendió la complejidad de la sociedad iraquí, porque he hablado con algunas personas que se entrevistaron con él antes de la guerra. No tenía siquiera una estrategia para la ocupación.

De ahí, tal vez, que ahora se diga que fue un error licenciar a todos los funcionarios y militares que colaboraron con el partido de Sadam Husein, el Baaz.

La ironía es que en estos momentos están poniendo en marcha la estrategia contraria, recuperar a los mismos que licenciaron al principio. Entonces no estuvieron dispuestos a escuchar a quienes les advertían de los peligros. Pero ahora, tampoco: esa mentalidad continúa. Sólo quieren escuchar a quienes les dicen lo que quieren oír.

Entre tanto, la situación en Irak se ha mezclado con la tensión con Irán.

Es otra de las paradojas de esta guerra. Se dijo que se emprendía por causa de las armas de destrucción masiva, y se invadió un país que no las tenía, mientras que otro país, Corea del Norte, se convertía en una potencia nuclear. Tratando de resolver un falso problema, la Administración de Bush creó uno nuevo. Y ahora el asunto es Irán. Es interesante constatar que el riesgo estuviera en Corea y, sin embargo, se comenzara por Irak.

¿Y por qué se hizo así?

Creo que guarda relación con el mantenimiento de la falsa visión sobre Irak de algunos extremistas. Es una especie de vendetta. De hecho, es una vendetta. A principios de los años ochenta, Sadam Husein recibió armas –incluyendo, creo, armas químicas– a consecuencia de la guerra con Irán. Se actuó bajo el principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Sadam Husein estaba contra Irán, e Irán era el principal enemigo, y, por tanto, había que suministrarle armas, apoyarlo. Y ahora la posibilidad de hacer algo con Irán es más limitada como consecuencia de la guerra en Irak.

Es decir, que la posición de Estados Unidos se ha debilitado.

Exactamente. Los shiíes, que son mayoría en Irak, se sienten próximos a Irán. Con 140.000 soldados americanos y 40.000 agentes de seguridad contratados en Irak, Estados Unidos es vulnerable. Si Estados Unidos le hace la vida difícil a Irak, Irán puede hacérsela difícil a Estados Unidos.

¿Es posible detener el programa nuclear iraní? H

Habría que distinguir dos aspectos. Uno es si los iraníes tienen capacidad o no para desarrollar armas nucleares; otro es su capacidad para lanzarlas. Por referirme sólo al primero, al aspecto de la proliferación, lo esencial es encontrar un mecanismo de control adecuado. Pero en este momento, la posibilidad de que Estados Unidos haga algo es limitada. Se podría, obviamente, destruir el programa atómico de los iraníes, aunque lo único que se conseguiría es que empezaran de nuevo.

La salida más razonable parece, pues, alcanzar un acuerdo sobre ese mecanismo.

Al final habrá que hacer un esfuerzo global para desalentar la proliferación de armas nucleares. Tendría que ser un programa amplio, que incluyera algunas de las armas nucleares de Estados Unidos. Porque, en definitiva, ¿quiénes son hoy los enemigos? Se sigue operando con la mentalidad de la guerra fría, que terminó hace veinte años. Entonces existía un sistema de disuasión, pero ahora no hay nadie en el otro lado. Es difícil que todos acepten a un solo país como policía del mundo. En especial, cuando ese país ha fracasado a la hora de respetar la legalidad internacional. Por eso creo que debería establecerse un régimen de control internacional más efectivo, en el que Estados Unidos fuera también parte.

En su libro no sólo se habla del coste económico de la guerra. Describe, además, la corrupción que ha generado.

Los mecanismos han sido múltiples. Se ha recurrido a la obtención de partidas de emergencia más que a las asignaciones presupuestarias ordinarias. Una emergencia es, por definición, algo que no se puede prever, como el huracán Katrina. Pero la guerra no era imprevisible, y además ha llegado a su sexto año y todavía se sigue recurriendo a partidas de emergencia. En las asignaciones presupuestarias ordinarias, la corrupción es difícil, porque el gasto es escrupulosamente supervisado. Ante las emergencias es distinto. Se le dice al Congreso que si no aprueban las asignaciones se producirá un desastre, y, por consiguiente, los congresistas no pueden detenerse en los detalles. Así surge el marco que hace posible la corrupción.

Usted también ha estudiado la asignación de los contratos con cargo a esas partidas de emergencia.

En las situaciones corrientes, los contratos se llevan a cabo a través de un concurso público. En nuestro libro nos referimos a la lucha que se estableció entre Rumsfeld y el Congreso. El Congreso le reclamaba convocar concursos públicos para asignar las partidas de emergencia, y Rumsfeld lo rechazaba. Entre tanto, no se gastó nada en la reconstrucción de Irak, aunque el Congreso insistió en que había que hacerlo. Consiguientemente, la reconstrucción fracasó, y su fracaso se convirtió en una baza para la insurgencia. Muchos iraquíes perciben que su vida es peor ahora que antes de la guerra.

Es también interesante, y revelador, el tipo de contrato que se establecía con algunas empresas.

El Gobierno aceptaba un mecanismo de reintegro de los gastos y el pago de una cantidad suplementaria como beneficio. Por otra parte, disminuyó el número de auditores. O sea, se excluyó la competencia y se redujo el control mientras aumentaba el volumen y la cifra de contratos. Se actuaba sin ningún escrúpulo, y empresas como Blackwater, que tenía contactos políticos, lo mismo que Halliburton, se llegaron a considerar parte del aparato de apoyo al Partido Republicano. Los jóvenes norteamericanos luchaban y arriesgaban sus vidas mientras ellos sólo se preocupaban de obtener más beneficios. Se triplicó el valor de sus acciones.

¿Y el Congreso no reaccionó contra estas prácticas?

Mientras los republicanos tuvieron el control, no hizo nada. Ahora que los demócratas son mayoría, existen comisiones de investigación que han permitido conocer los problemas. Casi cada semana estallan nuevos escándalos. Por ejemplo, se ha descubierto que muchos de los contratos de Halliburton fueron a parar a una empresa subsidiaria en las islas Caimán, donde no pagaban impuestos. La Administración de Bush facilitó esta evasión fiscal.

Al margen de la manera en la que se han gastado, los tres billones de dólares en los que usted cifra el coste de la guerra obligan a preguntarse sobre su efecto en la economía de Estados Unidos.

Creo que nuestro libro ha ayudado a la discusión sobre el coste de oportunidad, sobre lo que se podía haber hecho con ese dinero. Se han abierto varias webs en las que se discute del asunto. El presidente Bush sostiene, por ejemplo, que tenemos un grave problema con la seguridad social. Se teme la bancarrota del sistema. Por una sexta parte de lo que nos ha costado la guerra de Irak podríamos mantener el sistema funcionando durante los próximos 50 años. Pero, en realidad, cualquier problema al que se enfrente Estados Unidos en estos momentos se resolvería con una pequeña porción del gasto en la guerra de Irak.

Bush y sus asesores siempre podrían decir, y de hecho dicen, que eso es lo que cuesta tener un país más seguro…

Incluso en el terreno de la seguridad estamos peor, porque se han concentrando los esfuerzos y los recursos en el asunto equivocado. Como consecuencia de la guerra de Irak, el coste de reclutamiento se ha encarecido, lo mismo que el coste para atender las necesidades de los veteranos. Y otro coste que ha aumentado es el que conlleva la necesidad de reponer el material bélico. Y todo ello sin contar con otros efectos más generales, que tampoco contribuyen a que estemos más seguros: la subida del precio del petróleo y el debilitamiento de la economía están relacionados con la guerra de Irak.

Usted cifra el impacto de la guerra sobre el precio del petróleo entre 5 y 10 dólares.

Es un cálculo conservador. Creo que la cifra es mayor. Pero, en cualquier caso, y regresando al debilitamiento de la economía, la principal diferencia entre la situación de 2001 y la de hoy es que, en la de 2001, el Gobierno de Estados Unidos disponía de un superávit del 2% antes de llegar a la recesión. Ahora, antes de llegar a la recesión, tenemos un déficit alto.

¿Cree que Estados Unidos entrará en recesión?

Sí, soy pesimista. Pero la recesión no es la cuestión fundamental. La cuestión fundamental es la diferencia entre el potencial de crecimiento de una economía y lo que está creciendo en realidad. Si puedes crecer al 3% y tu crecimiento es del 1%, la caída es del 2%. Es la misma caída que si se creciera al 1,9% y se bajara algo por debajo de cero, sólo que ya no se estaría en tasas positivas.

¿Y no habría manera de evitarlo?

Tendrían que haberse tomado medidas hace seis meses. Pero lo que Bush ha hecho es poco y tarde, además de que no son las medidas adecuadas. Por ejemplo, la reducción de impuestos de 150.000 millones de dólares tal vez pudo ayudar, pero fue una medida rápidamente superada por las importaciones de petróleo. En el corto plazo necesitamos dos cosas: reducir el número de personas en riesgo de perder sus casas, que no es sólo un problema económico, sino también social, y la otra cosa es buscar estímulos fiscales. Pero estímulos fiscales dirigidos a los verdaderos problemas. Cada dólar gastado tiene que orientarse a estimular la economía, tiene que emplearse en objetivos a largo plazo. Lo que Bush está haciendo, sin embargo, es trasladar el problema a la próxima Administración.

¿Cómo ve la situación en España?

Lo que el Gobierno español ha hecho a lo largo de los últimos años es intentar que la economía no dependa tanto de la construcción y poner más el acento en tecnología y otras industrias, invirtiendo más en educación. Es una agenda correcta. Quizá ha llegado el momento de acelerarla, porque es probable que en los próximos dos años la construcción esté mucho más débil.

¿Qué dificultades percibe?

España es parte de Europa, lo que implica numerosos beneficios. Pero, al mismo tiempo, España carece del control sobre su política monetaria. El gobernador del Banco Central Europeo, Trichet, se está concentrando en la inflación. El paro puede llegar a ser un problema, y tendrán que pensar en planes alternativos. Creo que deberían facilitar el crédito, incluso si el Banco Central se está concentrando en la inflación. España disponía de superávit antes del cambio de ciclo y, por tanto, tiene la posibilidad de usarlo para estimular la economía.

Antes de las elecciones se aprobaron diversas ayudas, por nacimiento de hijos o para estimular el alquiler de los jóvenes.

No conozco los detalles, pero creo que si estuviera en la posición del Gobierno habría reconocido que, dados los problemas en la economía global desde agosto de 2007, existía un riesgo significativo de desaceleración y hubiera adoptado medidas preventivas. No hay que actuar después, hay que hacerlo antes, y así suavizar la burbuja. Sin dejar de resolver los problemas a corto plazo, se debe avanzar en la agenda a largo plazo.

Decía hace un momento que, en Estados Unidos, Bush está tratando de trasladar los problemas económicos a la próxima Administración. ¿Será la de Barack Obama?

Soy optimista. Lo que McCain propone es, en realidad, un tercer mandato de Bush. En algunos aspectos representa, sin duda, una mejoría. Por ejemplo, cuando dice que no cree en la tortura o que el calentamiento global existe. En otros asuntos, sin embargo, no hay diferencia: piensa permanecer en Irak, y cree, como Bush, que las rebajas de impuestos son la solución a cualquier problema. Espero que estas políticas cambien, porque han minado nuestra seguridad y nuestra economía.

Y Barack Obama representa un cambio.

No sólo para Estados Unidos, sino un cambio para el mundo. Porque si algo hemos aprendido en estos años es que Estados Unidos no puede resolver por sí solo todos los problemas. Tiene el ejército más fuerte, pero no puede ganar la paz. Ahora necesitamos ayuda. El único camino es la aproximación multilateral a los contenciosos internacionales, y este periodo de unilateralismo desbocado debe llegar a su fin.

Quienes critican a Obama dicen, sin embargo, que su “diplomacia directa” rompe con la tradición norteamericana.

Bush maneja un concepto insensato: diplomacia sin conversaciones. Es decir, nosotros estamos dispuestos a hablar con usted, pero usted, antes, tiene que estar de acuerdo con todo lo que queremos nosotros. Esto no es diplomacia, es una tradición que se ha inventado Bush. Su concepto de diplomacia sin conversaciones ha fracasado. Y ahora acusa a Obama de defender el apaciguamiento. Pero hablar no es apaciguar.

¿También en materia económica, Barack Obama representaría un cambio?

En dos sentidos diferentes. El primero es que Obama reconoce los problemas frente a los que Bush rechazó tomar ninguna iniciativa, como, por ejemplo, el hecho de que existan cincuenta millones de americanos sin oportunidades o el sector sanitario atraviese una grave crisis. El segundo es que se propone que el país crezca con igualdad. Bush criticaba el sector público, pero bajo su mandato los gastos alcanzaron una cifra récord. Eso sí, sin ninguna visión acerca de lo que se hacía. Barack Obama, por el contrario, aporta una nueva visión sobre lo que el Gobierno tiene que hacer en áreas como investigación, infraestructuras, calentamiento global…, cosas que tenemos que emprender juntos en la sociedad. El mercado tiene su papel, pero también el Estado tiene el suyo.

Después de los tres billones de dólares gastados, después de la inestabilidad económica y política en todo el mundo, ¿la nueva Administración norteamericana tendrá el coraje de retirar las tropas de Irak?

La cuestión no es ya si Estados Unidos va a retirar o no las tropas, sino cuándo va a hacerlo. Porque la pregunta a la que hay que responder es qué resuelve quedándose. Si Estados Unidos sigue en Irak cuatro años más, eso nos supondrá, cuando menos, una cifra parecida a la que hemos gastado. No ganaremos en seguridad, y el coste de oportunidad será mayor. Quien proponga que Estados Unidos se quede más tiempo en Irak tendrá que explicar, y hasta que probar, que las cosas irán mejor que hasta ahora. Todo indica, sin embargo, que no habría diferencia. Y si no hay diferencia, cada día que pase, cada semana que pase, cada mes que pase, más iraquíes y más norteamericanos perderán la vida, sin que se produzca ningún avance significativo en la situación.

¿Entonces?

Tenemos que aprender de la experiencia de Vietnam. Millares de norteamericanos murieron inútilmente. Y al final tuvimos que retirarnos. Salvo que alguien encuentre un argumento convincente para decir que las cosas irían mejor quedándonos, nos veremos obligados a salir.

dimanche 30 décembre 2007

Las mil y una noches de Sarkozy y Carla

Su llegada a Luxor, la antigua Tebas, no ha decepcionado. Al bajar del jet Falcon 900 con el que han viajado desde París -el avión se lo ha prestado el financiero millonario Vincent Bolloré, el mismo que le dejó su yate en Malta justo después de su victoria electoral- el presidente iba descorbatado, con las Ray-Ban puestas, el teléfono móvil en una mano mientras con la otra cogía de Carla, ella totalmente vestida de negro, con un jersey con escote de pico.

El ministro de Cultura egipcio ha montado a la parejita un apretado programa de visitas turístico-culturales para los próximos dos días, los que pasarán alojados en el Old Winter Palace, un suntuoso hotel que, en su día, ya acogió a otro presidente francés, Valèry Giscard d’Estaing, mientras François Mitterrand prefería el Old Cataract, en Assuan.

El día 27 Carla y Nicolas se reunirán con el ministro Bernard Kouchner y su compañera, la periodista televisiva Christine Ockrent, en una mansión junto el mar Rojo, propiedad del jeque de Abu Dabi, y vecina de la estación turística egipcia de Charm el-Cheik, que en 2005 fue escenario de un grave atentado por parte del terrorismo islámico. Y luego, el día 30, fin de esas vacaciones de lujo para viajar a El Cairo, ya en visita oficial con entrevista prevista con el presidente egipcio, Hosni Mubarak. Y el día 31 Nicolas Sarkozy, ya en París, pronunciará el tradicional mensaje de fin de año.

En su momento la pasión de Sarkozy por el lujo, su descarada exhibición de riqueza, sorprendió, pero aún más el que aceptase los regalos de un financiero como Bolloré, que tiene acciones en cadenas de televisión y prensa, entre otros muchos sectores. El conflicto de intereses no queda lejos.

Nicolas y Carla subieron al jet privado en un hangar del aeropuerto de Le Bourget, al amparo de las cámaras. Otras nueve personas -entre ellas dos hijos del presidente y la madre de éste- formaban parte de la comitiva.

Al llegar a Egipto fueron recibidos en medio de grandes medidas de seguridad. La comitiva en la que viajaron hasta el hotel constaba nada menos que de 16 coches. El presidente Sarkozy, imbuido de su nuevo estatus de personalidad del mundillo del famoseo, se apeó del vehículo y saludó con la mano a los turistas que paseaban ante la puerta del hotel. El precio de las habitaciones del Old Winter Palace es de 1.100 euros la noche.

mardi 13 novembre 2007

"En el XIX, Marx ya vaticinó la globalización"


Karl Liebknecht, Rosa Luxemburg, Ernst Thälmann “mártires” del movimiento socialista, asesinados en 1919. Thälman era el jefe del partido comunista de Alemania durante la República de Weimar. Fue muerto por los nazis poco antes del final de la guerra.

Weimar y Hitler. "Era inevitable politizarse en aquellos días. Vivía entonces en Alemania, y no podía ser socialdemócrata (eran muy moderados), ni nacionalista (era inglés y judío), ni me interesaba el sionismo. Así que me alisté en una asociación juvenil que, aunque se llamara socialista, estaba marcada por los comunistas. Asistí al colapso de la República de Weimar y participé activamente (lo que suponía correr muchos riesgos) en las elecciones de 1933 que ganó Hitler. Fue entonces cuando salí a Inglaterra y empecé a estudiar en Cambridge".
- Treinta años de guerra. "Con la guerra de 1914 terminó el mundo de la gran cultura burguesa. Vinieron después más de treinta años de guerras, revoluciones, inestabilidad y crisis, una época catastrófica. Cuando terminó la II Guerra Mundial entramos en una aceleración de la economía, la sociedad y la cultura que no ha cesado. No fue un salto, fue un crecimiento continuado. Internet lo ha transformado todo, y sólo tiene 15 años".
- El poder del marxismo. "Los marxistas creían que la clase obrera iba a crecer, cuando lo que ha pasado es que ha decrecido y que países como Estados Unidos o Inglaterra incluso se están desindustrializando. La lucha política basada en la lucha de las clases ya no es muy efectiva. Pero Marx sobrevive en su concepción materialista de la historia y en su análisis del capitalismo. En el siglo XIX ya vaticinó la globalización, y cuando se celebraba el 150 aniversario del Manifiesto Comunista, las crisis económicas del sureste asiático y de Rusia en 1997 y 1998 confirmaban sus predicciones. El poder del marxismo sigue intacto. No así muchas ideas políticas de Marx que obedecían, más que al análisis, a sueños de igualdad".
- La revolución rusa. "El socialismo triunfó en países atrasados y su obsesión fue modernizarlos. En la Unión Soviética la idea era desencadenar una rápida industrialización, y si para hacerlo era necesario recurrir a procedimientos autoritarios, pues adelante. No quiero justificar los campos de trabajos forzados, que son injustificables, pero los logros fueron extraordinarios. Durante la II Guerra Mundial, la Unión Soviética no sucumbió, sino que derrotó al enemigo más poderoso: el ejército alemán. No lo hizo movilizando a las masas. Lo consiguió porque era un país industrializado con notables avances tecnológicos y con gente preparada. El modelo para conseguir una industrialización tan rápida fue el de la economía de guerra. El precio fue no lograr que la economía tuviera una dinámica propia".
- Putin y los gánsteres. "No se comprende sin la crisis de 1991. Entonces se vio claro que el afán de hacer de Rusia un Estado capitalista a toda velocidad era incluso más difícil que industrializar un país atrasado. Fue tal el cataclismo que Putin por lo menos ha conseguido que el Estado funcione. Si la economía cayó en manos de los gánsteres, lo que ha conseguido es que éstos obedezcan al Estado".
- Los fundamentalismos. "Afecta a todas las religiones. En el caso islámico, la revolución que triunfó en Irán tenía una fuerte voluntad de consolidar un Estado, centralizarlo y modernizarlo. Los fundamentalistas judíos son desde 1967 los más acérrimos defensores de Israel y reclaman sus ambiciones imperialistas. Y no hay que olvidar el giro fundamentalista de los católicos con los últimos papas y de las comunidades protestantes en Estados Unidos".
- El terrorismo islamista. "Su poder militar es mínimo. El atentado en Nueva York no llegó a desestabilizar la ciudad salvo durante unas horas. Hay que subrayar que hay lugares (Afganistán, Pakistán, el Oriente Medio) donde los grupos terroristas juegan políticamente un papel importante, y no se los puede despreciar. Otra cosa es el terrorismo islamista en nuestros países. Responde a una reacción antiimperialista, y no quieren que en sus países se imponga el capitalismo occidental. En Inglaterra, los terroristas reaccionan también contra la religión heredada de sus padres, más moderada. Suelen pertenecer a las élites, y su educación es superior a la media de sus países".

dimanche 10 juin 2007

Sigue... Bisabuela de Lenin fue quemada

Un investigador alemán revela que la bisabuela de Lenin fue quemada por bruja

Mis estudios me llevaron hasta al Medievo, pues encontré incluso a un familiar de Lenin que vivió en el siglo XIII", relató Gunter Kruse, científico que desde 1970 compone el árbol genealógico del artífice de la revolución bolchevique de 1917 en Rusia.
En una rueda de prensa en Uliánovsk, antigua Simbirsk y ciudad natal de Lenin, Kruse relató que inició su estudio tras descubrir que él mismo estaba vinculado al dirigente revolucionario, y que ha logrado identificar a un millar de otros antepasados y familiares.
Relató que en la pista alemana de la ascendencia de Lenin descubrió a nobles y mercaderes, a dirigentes de Hansa -la histórica liga comercial de ciudades germanas formada en torno a Lubeck en los siglos XIV-XVI-, y hasta a un pastor protestante.
"Pero la representante más curiosa de la familia es, tal vez, una bruja, que fue quemada en una hoguera por orden del Santo Oficio. Lamentablemente, casi no quedó información sobre ella", señaló el investigador, según la agencia rusa RIA-Novosti.
El interés de Kruse por el personaje surgió en 1970, cuando leyó una traducción al alemán de una novela sobre la familia de Lenin de la escritora soviética Marietta Shaguinián, que se basaba en nuevos datos de archivos.
De acuerdo con el libro, la abuela de Lenin por la línea materna, Anna Grosschopf, era hija de Johann Gottlieb Grosschopf, un mercader de Lubech que había emigrado en 1790 a la antigua capital de los zares, San Petersburgo.
Así descubrió que su propia madre, Irma Kruse, cuyo apellido paterno era Grosschopf, era prima segunda de Lenin, y decidió investigar el árbol genealógico de éste. Relató que los familiares alemanes nobles de los Uliánov prácticamente no mantenían contactos con sus parientes en la lejana provincia rusa.
Cortaron totalmente esos lazos después de que el hermano mayor de Lenin, Alexandr, miembro de la facción terrorista del partido Voluntad del Pueblo, fuera arrestado y ahorcado por preparar un atentado contra la vida del zar Alejandro III en 1887.
Según historiadores soviéticos, fue tras esa ejecución cuando el joven Volodia Uliánov dijo a su madre la famosa frase: "Nosotros iremos por otro camino", el de la lucha clandestina y la revolución para derrocar al "régimen zarista", en vez de matar al monarca.
"Los Groscchoph eran muy prácticos y prefirieron romper toda relación con esa escandalosa familia. Si supieran quién llegaría a ser Volodia Uliánov, tal vez no lo hubieran hecho", bromeó Kruse en la rueda de prensa, según el diario digital 'Primeinfo.net.ru'.
El investigador, oriundo de la ciudad alemana de Bayreuth, visitó por primera vez Uliánovsk en 2002 para indagar en los archivos y museos de la patria chica de Lenin, y actualmente trabaja con historiadores locales en una monografía para juntar todos los datos.
Dijo que también decidió trabar amistad con la sobrina de Lenin, Olga Uliánova, quien todavía vive en la ciudad, pero que ésta se negó a conocerlo y le devolvió sin leer los documentos que le había enviado para demostrar la relación familiar.
'No quiero conocerle para nada'
"Por teléfono habló conmigo muy seca y al final me declaró que Lenin no tenía familiares alemanes y que yo era un charlatán. El sobre con la documentación me lo devolvió sin abrir y con la inscripción 'No quiero conocerle para nada'", manifestó Kruse.
Olga Sháleva, investigadora de la Casa-Museo de Lenin en Uliánovsk, alabó la labor de su colega alemán y señaló que "lo más valioso de los hallazgos de Gunter Kruse es que acompaña todo hecho con la correspondiente documentación", según el diario Newsru.com.
"Sus investigaciones aportaron considerable información sobre el árbol genealógico de Vladímir Uliánov-Lenin, cuya personalidad todavía suscita gran interés en todo el mundo", indicó Sháleva.
Al tiempo, RIA-Novosti destacó que la figura de Lenin (1870-1924) suscita grandes "controversias" en la Rusia de hoy debido a que su utopía comunista sumió al país en una guerra civil y degeneró en décadas de represiones políticas, hasta la caída de la URSS en 1991.
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vendredi 25 mai 2007

La caza del carnero salvaje

Pero hay montones de cosas que no entiendo. Desde luego no se puede decir de mí que los años hayan aumentado mi capacidad de comprensión. Cierto autor ruso escribió que aunque el carácter puede cambiar, la mediocridad no tiene remedio. Los rusos, de vez en cuando, se descuelgan con frases redondas. Tal vez las meditan durante el invierno. Me metí en la ducha y me lavé la cabeza, mojada por la lluvia. Con una toalla liada a la cintura, me puse a ver la televisión; daban una película americana que trataba de un viejo submarino.

El capitán y su segundo de a bordo andaban siempre a la greña, y encima el submarino de marras era una antigualla: para colmo de males, a uno de los tripulantes le daba un ataque de claustrofobia: no obstante tan calamitoso argumento, el filme culminaba con un feliz final. Era una de esas películas cuya moraleja es que si todo acaba teniendo un final feliz, la guerra no puede ser tan mala. No me extrañaría que pronto nos endilgaran una película con el mensaje de que en una guerra nuclear, la humanidad fue barrida de este mundo, pero, al final, todo acabó bien.

Apagué el televisor y me metí en la cama. A los diez segundos, dormía como un bendito. Extracto de La caza del carnero salvaje

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SIGUE...CÓMO SON LAS MUJERES

Si llamamos al técnico, el tipo lo desmonta muy ducho, no comprende qué ocurre, intenta dar una explicación Se le deben de haber pegado unos cables, pagamos la explicación y sigue todo igual y las mujeres sin problemas hasta la próxima mudez. En mi caso, cuando esto ocurre, la golpeo contra la mesa. Hasta ahora ha dado resultado.

Y es un aparato que ya lleva cuarenta años funcionando, perdón, treinta y nueve, cuarenta en marzo. Una maravilla al principio.

Después con los hijos (dos chavales) empezaron los caprichos, cada tanto lágrimas, mohínes, la frase ¿Te has dado cuenta de lo que es mi vida? con un sollozo en medio sin motivo alguno y una cara de víctima, el reproche Sólo eres tierno conmigo cuando quieres hacer el amor y un deseo idiota de que le dé la mano y flores. Si le compro un ramo no me agobia durante una semana. El agua se va oscureciendo y las corolas se marchitan en el jarrón. Las mantiene allí marchitas un buen tiempo, sonriéndoles. Una tarde encontré pétalos secos entre las páginas de un libro. Escondidos. Hay un montón de cosas que nos ocultan: un anillito de roscón de reyes que no vale nada, un camafeo roto, una fotografía de la época del noviazgo, cuando solíamos pasarle el brazo sobre los hombros: la lista de lo que las conmueve es interminable. Y las boberías de las que se acuerdan con un estremecimiento nostálgico. Y la manía de las fechas: el día en que nos conocimos, el día del primer beso, sensiblerías así, cosas sin importancia alguna, según ellas vitales. Por ejemplo ¿Cuánto tiempo hace que no salimos juntos? como si con el trabajo y los años que han pasado quedase espacio para salidas. No le falta nada, ¿qué quiere ahora? Caricias, promesas, una discoteca ¿Cuánto tiempo hace que no bailamos? sin darse cuenta de que no me produce ningún placer bailar con una mujer a la que veo todas las mañanas y todas las noches, cuyos hábitos ya conozco de sobra, su olor, el cuerpo que ha cambiado y ha perdido cintura, los tobillos que se han hinchado, la tensión que comienza a subir, la dieta que no es capaz de hacer, galletas a hurtadillas, bombones, despertar y toparme con su bata oliéndome las camisas y buscando manchas: en momentos así debería darte un golpe contra la mesa y ponerte en condiciones una vez despegados los cables. 

Estoy harto de decirles a mis amigos que estén al quite: rienda corta, órdenes sencillas, distancia antes de que se les dé por faltarnos el respeto que si les damos cuerda seguro que nos faltan el respeto, está en su naturaleza. Y pocas palabras. Poca confianza. No mostrar debilidad. Órdenes sencillas. Silencio. 

El mismo comportamiento con los hijos, ya que los mocosos tienen tendencia a abusar. Y, con las personas en el sitio que les corresponde, podemos tener una vida apacible y sin motivos de queja. 

Tal como he dicho, las mujeres son como los teléfonos y de vez en cuando sufren una avería sin que entendamos bien por qué. Dejan de funcionar. No responden. Al levantar el auricular, un silencio opaco. Así que agarramos el teléfono, le damos un golpe contra la mesa y todo vuelve a empezar. Hay momentos en que ni hace falta darle un golpe contra la mesa: suelta unos chillidos eléctricos y listo. Lo que últimamente ha ocurrido con la mía es que no hay mesa que valga, no hay chillidos y de listo nada: el silencio opaco se eterniza. Llego y ahí está ella en el sofá (en mi lugar del sofá) repantigada sin prestarme atención. Ha adelgazado. Ha vuelto a tener cintura. Los tobillos se han afinado. Se han acabado las galletas a hurtadillas, los bombones. No me huele las camisas. No comprueba manchas. No me mira. No me toca. Su actividad se reduce a ir de vez en cuando al balcón y a hacer señas hacia fuera. Tengo la impresión de que alguien la saluda desde un automóvil estacionado en segunda fila en la calle, y cuando digo que alguien la saluda me refiero a una manga de hombre, a dedos de hombre, el otro día a una cara de hombre, para más datos con bigote. La semana pasada estuvo en casa ayudándola a hacer las maletas, la grande de las vacaciones y la mochila con el nombre grabado de una compañía de aviación. No me saludaron. Mis hijos hablaban con él como si lo conociesen de toda la vida, cada cual con un juguete nuevo en la mano, o sea muñecos de plástico con casco y ametralladora que disparan una especie de guisantes azules y tienen nombres estadounidenses. Me quedé inmóvil a la entrada de la habitación mirándolo todo, a mi mujer, al hombre, a los niños, hasta los juguetes. Pensé en llamar al técnico de los teléfonos y me di cuenta de que no serviría de nada. Me decía Se le deben de haber pegado unos cables y bajaba las escaleras riéndose de mí. Por consiguiente, me encerré en la sala, solo, hasta que ellos se marcharon. Cuando digo que se marcharon me estoy refiriendo a mi mujer y al del bigote. No les escuché ni un Adiós. Me limitaba a oír a los muñecos de plástico con casco y ametralladora con los que mis hijos se perseguían a gritos el uno al otro disparando guisantes azules. No abro la puerta de la sala por miedo a que me den en los ojos: puede ser que llegue a necesitar de los dos para comprarle un ramo de flores decente, sin ninguna rosa marchitándose, el día en que ella vuelva. Y por eso me he puesto el anillo del roscón de reyes en el meñique. Cuando algún curioso pregunta ¿Dónde lo conseguiste? no digo nada. A mi mujer le va a gustar verme así cuando entremos en la discoteca.
Traducción de Mario Merlino.

Sigue...Doceava Poesía Vertical

Lograr que la palabra adopte
el licor olvidado
de lo que no es palabra,
sino expectante mutismo
al borde del silencio,
en el contorno de la rosa,
en el atrás sin sueño de los pájaros,
en la sombra casi hueca del hombre.

Y así sumado el mundo,
abrir el espacio novísimo
donde la palabra no sea simplemente
un signo para hablar
sino también para callar,
canal puro del ser,
forma para decir o no decir,
con el sentido a cuestas
como un dios a la espalda.

Quizá el revés de un dios,
quizá su negativo.
O tal vez su modelo.
Roberto Juarroz